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jueves, 27 de septiembre de 2012

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos no haya telón
ni abismos mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites

martes, 11 de septiembre de 2012

El lado oscuro del corazón 2

No se me importa un pito que las mujeres...

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.

viernes, 9 de julio de 2010

La música o Sonata para Kreutzer

Agarré los libros viejos (1956) de Tolstoi que eran de mi abuelo. Según mi abue eran unos de sus favoritos. La verdad hacía mucho que los miraba y se me antojaban, pero mi gula por otros hacía que los pospusiera para luego. José y sus rusos hicieron que brotara en mí la curiosidad y los agarré.

Es curioso, de repente yo misma empiezo a ver mi vida como si la relatará alguien más o como si yo quisiera hacer los episodios. Debo confesar que suelo confundir la vida cotidiana con mis lecturas ¿será que acabaré siendo un Quijote loco?...

Luego ayer quería oír algo, escuchar algo donde mi alma se uniera... las pasiones suelen volvernos un poco egocentricos... ahora recuerdo una línea de la canción Braided Hair de 1 giant Leap "...I have to tell everybody about myself..."

Así llegue a la Sonata de Kreutzer

martes, 9 de diciembre de 2008

De asistir a una misa sin querer...


En pleno climax me pregunte si era posible que existiera algun músico ateo... yo no lo creo...

Cosas habituales, lugares donde la gente va y viene y no lo notan...

Apuesto que el arquitecto lo sabía, no creo que fuera ornamento nada más por que sí... Los circulos formaban un polo, el polo de una esfera que en sólo dos dimensiones sería un círculo... un mandala exquisito

Me di cuenta de lo hermosa que era, todos lo eran... indispensables y sin embargo pequeños... mantuve las lágrimas de extasis que querían brotar de mi... dios viendo a dios...

Dicen que nos imaginemos como dios encarnado en un sistema nervioso que cuando percibe algo bello (una flor, una pintura, una sinfonía) se ve a si mismo, reconoce su belleza en el objeto. como espejos... se contempla a sí mismo...

Asistí a una misa sin querer, gracias.